sábado, 20 de mayo de 2017

RESEÑA #57 "LA ABADÍA DE NORTHANGER" - JANE AUSTEN


TITULO: La abadía de Northanger (Northanger Abbey).
AUTOR: Jane Austen.
EDITORIAL: DEBOLSILLO.
Nº Pag: 296.
ISBN: 9788499081205.

SINOPSIS:
Una joven, ávida lectora de novelas, acabará interpretando un personaje totalmente novelesco que se moverá entre intrigas y terribles secretos. Es una novela de la primera época de su autora. En principio concebida como una sátira de la novela gótica, va sin embargo más allá de este propósito y ofrece una pintura social rica y mordaz y una trama ingeniosísima con sorpresas inesperadas.






OPINIÓN PERSONAL
     Recientemente dediqué una entrada a la autora que nos legó la obra que hoy aborda la reseña. “La abadía de Northanger” es el primer libro que Jane Austen escribe en 1798, aunque previamente se encontraba trabajando en otras célebres como “Orgullo y prejuicio” y “Sentido y sensibilidad”. Aunque la finalizó y llegó a venderla, según recoge las memorias de la hermana mayor de la autora, Cassandra Austen, años después sería revisada por la imprenta que acabó revendiéndola al hermano de Jane, tras años después de que esta obra quedase en el almacén olvidada, e ignorando que por entonces la autora de dicha obra ya había publicado cuatro novelas. No fue hasta finales de 1817, tras el fallecimiento de Jane, cuando se publica a modo de volúmenes y acompañada de “Persuasión”. Originalmente fue nombrada como “Susan”, pero tras varias revisiones que la autora realiza sobre la misma, decide titularla tal y como hoy la conocemos. Sin orden de preferencia alguno decidí dar continuidad a la lectura de su legado literario, omitiendo las críticas y opiniones que tildan a esta obra como la más irrelevante de todas cuantas creó. Las opiniones de los eruditos son muy respetables, como respetables deben ser las conciencias y sensibilidades de los lectores que pueden apreciar lo interesante y sugestivo en cualquier libro que pueda haber recibido el azote de la especializada crítica, por lo que este argumento es el que siempre defiendo para en líneas generales no descartar “a priori” ninguna obra.



     La heroína de nuestra historia, tal y como la cataloga la propia Austen, es Catherine Morland una joven de diecisiete años que convive  junto con  sus hermanos y padres en Fullerton. Catherine crece prestando poca atención a su formación como señorita, obviando igualmente su apariencia femínea, tal como la sociedad del momento establecía e imponía, limitándose a disfrutar de los juegos junto a sus hermanos, además de apasionarse con cada libro de temática gótica que a sus manos llegaba. Sus vecinos, el Sr. y Sra. Allen carecen de descendencia, por lo que invitan a nuestra protagonista a que les acompañen durante una temporada a Bath para que disfrute junto a ellos del lugar y comience de este modo a relacionarse en sociedad. Hasta ese instante, Catherine no se había preocupado de su aspecto en lo más  mínimo, pero cuando los jóvenes comienzan a mostrar interés por ella y recibe halagos por parte de los conocidos de la Sra. Allen, provocan que despierte su conciencia, sonrojándose al mismo tiempo. Es en uno de los bailes a los que asiste, donde conoce a Henry Tinley, un instruido clérigo de veintiséis años perteneciente a una acaudalada familia. Es su inteligencia, su simpatía, su sarcasmo y la atención dedicada a Catherine las que terminan por conquistarla sin que se dé apenas cuenta. También entablará amistad con la hermana de Henry, Eleanor Tinley, así como con  la familia Thorpe de la que forma parte la peculiar Isabella, quien  mostrará interés por convertirse en su inseparable amiga. Entre compras, bailes, visitas al balneario y al teatro, Catherine irá poco a poco introduciéndose en sociedad, tendrá algún que otro pretendiente, descubrirá los entresijos de entablar relación con unos y con otros, el protocolo que rige el modo de actuar y comportarse de una señorita de su edad y posición social, cuestionando en definitiva todos aquellos requerimientos que se le exigen solo por ser mujer. La obsesión por las novelas que lee le arrastrará a concebir sus vivencias como si de una obra del género gótico se tratase, creyéndose la protagonista de  ellas. Todas estas experiencias y sabiduría lectora la conducirán a aprender de sus errores y de todas y cada una de las situaciones que debe afrontar.


     Aquellos que hayan tenido ocasión u oportunidad de leer previamente otra novela de la autora, quizá compruebe que ciertamente el desarrollo y redacción de esta es más sencillo e incluso simple en ciertos tramos, si bien desde mi punto de vista aquello de lo que pueda adolecer es compensado con grandes dosis de humor, ingenio e ironía rebosantes. Como no podía ser de otro modo, no falta esa crítica a la sociedad de la época, sátira que perdura a lo largo de toda la ficción y a la cual la autora recurre cuando la ocasión lo permite presentándonos diferentes ejemplos de los conflictos, el aburrimiento y las dificultades que dominaban en aquella alta sociedad ante cualquier situación, por muy simple que fuese. 


     Pero no solo es motivo de crítica los cánones impuestos en aquel entonces, también aprovecha, dado el entusiasmo de Catherine por las novelas, para reivindicar que carece de importancia el género del lector respecto del objeto de lectura, prevaleciendo el contenido y significado de cualquier variedad literaria sobre el género de la persona lectora. Por ello es imposible pasar por alto las innumerables referencias, que en el libro encontramos, a otros títulos góticos y a sus autores los cuales en un principio se pensó que eran ficticios hasta que con posterioridad se ha podido comprobar que realmente existieron. Regresando a las reivindicaciones, admiro el valor y la pasión con la que Jane defendía sus ideales y creencias, la fuerza y férreas convicciones que mantiene frente a una sociedad hipócrita y decadente, donde la constante reprobación obligaba a hacer lo políticamente correcto y no a hacer lo correcto simplemente. Esa personalidad indómita, reaccionaria y rebelde, será testigo de un escenario histórico que hará de lo absurdo e irracional su modo de vida, pero que no doblegará sus ideas por más censura y oposiciones que se empeñen en mostrarle. 


     De igual modo toma los aspectos y rasgos que caracterizan al género gótico y los transforma en situaciones divertidas y cómicas, convirtiéndola en una elegante caricatura de esta variedad literaria.

 

     
   Otro aspecto que caracteriza a las obras de Austen, son el sinfín de personajes que nos presenta. Las diferentes familias que comparten encuentros entre estas páginas son de lo más variopintos y los cuales me despertaron todo tipo de sentimientos, en concreto hay ciertos personajes que llegué a odiar hasta el mero hecho de leer su nombre. Sin duda alguna mis favoritos fueron Catherine y Henry, la protagonista y su correspondiente oponente masculino, cuyos diálogos no tienen desperdicio. Ella es divertida, humilde y con cierta ingenuidad resultando toda una rebelde; él es educado, culto, simpático y dado siempre a mantener una buena conversación. Como siempre, Austen y su habilidad para presentarnos personajes masculinos a los que resulta imposible resistirse.


    
    De manera perspicaz y personal, Jane nos narra “La abadía de Northanger” presentándonos situaciones enrevesadas donde nuestra heroína, al igual que en sus novelas favoritas, se enamorará y descubrirá que todo aquello que le rodea no es lo que parece. 


“Hay que vivir para aprender”


“Si las heroínas no se respetan mutuamente, ¿cómo aguardar de otros el aprecio y la estima debidos? Por mi parte, no estoy dispuesta a restar a las mías lo uno ni lo otro.”

3,5/5

sábado, 13 de mayo de 2017

RESEÑA #56 "LA LEYENDA DE SLEEPY HOLLOW", "RIP VAN WINKLE" - WASHINGTON IRVING


TITULO: "La leyenda de Sleepy Hollow", "Rip Van Winkle".
AUTOR: Washington Irving.
EDITORIAL: Vicens Vives.
Nº Pag: 123.
ISBN: 9788431663797.

SINOPSIS:
"La leyenda de Sleepy Hollow" relata la historia de Ichabod Crane, un enjunto y fantasioso maestro que, para aliviar sus ansias de amor y poner remedio a la miseria en que vive, se propone conquistar la mano de una rica heredera. Deberá rivalizar con otro pretendiente que cuenta con dos aliados: el espectro de un Jinete sin Cabeza y la imaginación febril del mismo Ichabod. "Rip Van Winkle" narra la experiencia de su protagonista que para evadirse de las continuas broncas de su esposa, sale de caza y se queda dormido. Despierta 20 años después para descubrir que todo ha cambiado, excepto él.

OPINIÓN PERSONAL 
      Nuestra reseña de hoy contiene una historia de sobra conocida por todos gracias a su adaptación cinematográfica en 1999. Se trata de “La leyenda de Spleepy Hollow” de Washington Irving. Su autor nació en 1783 cuando los Estados Unidos lograron su independencia de la corona británica, en el seno de una familia estrictamente religiosa cuyo padre había sido oficial de la marina hasta contraer matrimonio, a partir de entonces se dedicaría al comercio. Irving era el menor de ocho hermanos, de aparente estado enfermizo (dado el asma periódico que padecía), pronto comenzó a mostrar interés por las artes, como el teatro y la música. Aunque su educación fue irregular, su destino docente le conduciría a convertirse en abogado. Venció su pasión por la escritura la cual comenzó avivándose con sus publicaciones en el Morning Chronicle y sus visitas a la ciudad de Nueva York. Curiosamente el nombre de la famosa ciudad de Batman, “Gotham”, fue concebido por este autor ya que fue este el nombre con el que denominó a Nueva York en una de sus obras y que su procedencia inspiradora estaba relacionada con una ciudad inglesa cuyos habitantes se consideran paradójicamente algo estúpidos y locos. Conociendo este dato, somos ahora conscientes de la relación entre el nombre y los habitantes de esta célebre ciudad en el mundo del cómic. Irving viajó a Europa en repetidas ocasiones y como fruto de sus numerosos viajes, mantuvo una relación sentimental con la escritora inglesa Mary Shelley, autora de “Frankenstein”. Sentía predilección y cierta debilidad  por nuestro país, donde en 1826 recibe un nombramiento en la embajada estadounidense de Madrid como traductor de la obra de Martín Fernández Navarrete. Es así como da comienzo la escritura de varias obras basadas en nuestra historia, aunque acabaría alcanzando mayor fama “Cuentos de la Alhambra”, homenaje que en 1832 dedica a Granada, ciudad y monumento del que queda totalmente prendado y maravillado. Pero su trabajo no se ceñía solo a lo referido, también escribió sobre política, concibiendo hasta cinco volúmenes dedicados al presidente por el cual recibió su nombre, George Washington. No fue hasta su finalización en 1859 cuando fallece en su hogar, reposando hoy sus restos en el valle que inspiró al autor para su famosa leyenda y que se sitúa en Tarrytown pero que siempre será conocido como el valle de Sleepy Hollow. Fue hace relativamente poco tiempo cuando conocí la existencia del libro y, por tanto, no fue hasta entones cuando descubrí a W. Irving. Gracias a esta edición, también he podido disfrutar de otro de sus célebres relatos, “Rip Van Winkle”.
     
   En “La leyenda de Sleepy Hollow”, Ichabod Crane es un maestro de escuela en un apacible y pequeño pueblo cuya atmósfera, considerada mágica por alguno de los habitantes, parece adormecer a todos los allí presentes. Enamorado de la joven y preciosa Katrina Van Tassel, Crane tiene entre manos un arduo trabajo para conquistar su corazón ya que son muchos los pretendientes que comparten su mismo objetivo. Alto, delgado y algo desgarbado e interesado, suele regalar los oídos a los pueblerinos con relatos sobre duendes y brujas ya que tiene un amplio conocimiento de los mismos gracias a sus lecturas. A pesar de ello, al caer la noche y de regreso a casa no puede evitar sentir un escalofrío recorriendo esos caminos donde se comenta que un antiguo jinete corre a una velocidad endemoniada y decapitado. Mientras algunos se toman estas palabras en serio, otros se ríen ante las caras de espanto y horror que los más crédulos manifiestan ante la posible presencia del jinete sin testa de Sleepy Hollow.



     Aunque nos pueda parecer que este relato, referido al jinete sin cabeza, resulte oscuro y tétrico como sus adaptaciones, serie y numerosas ilustraciones, según ha sido mostrado y representado, la realidad es bien distinta. Cuando te encuentras imbuido en plena lectura eres consciente del toque de humor y sátira que han sido imprimidos en  las palabras de Irving,  algo que curiosamente resultó  de su conocimiento y lectura de para mí, la obra más universal y de la que debemos sentirnos orgullosos, “Don Quijote de la Mancha”, del gran Cervantes. Son varios los símiles que reconocemos en el primer relato de Irving, fusionando la realidad con la fantasía, dotado de un objetivo didáctico y cuya veracidad es cuestionada constantemente. 


     

     En “Rip Van Winkle” un amable aldeano de origen holandés, decide retirarse a dar un paseo por el bosque junto a su perro, cansado de las discusiones y regañinas que su esposa vuelca sobre él por no ocuparse del trabajo doméstico. Así de este modo llega al bosque, y tras un peculiar  e increíble encuentro cae dormido bajo un árbol y despierta para descubrir  entre el asombro y estupefacción que el mundo que conocía y al que pertenecía ha cambiado y que nada es igual. Su autor Irving aborda temas tan dispares como la política, las creencias holandesas y el tiempo, a través de este breve relato al más puro estilo romántico, ya que está repleto de elementos sobrenaturales y dota su autoría a otra persona con la intención de que nos resulte lo más veraz y creíble posible, ambos rasgos típicos de dicho género.



    Tal fue la fama que este personaje alcanzó en la literatura norteamericana (es considerado el primero en este género) que resulta interesante  destacar como curiosidad que en la cultura anglosajona se toma este sobrenombre para referirse a alguien que duerme mucho o que no se entera de lo que sucede. 


     Puede que las excesivas expectativas y que concibiese de otro modo el primero de los relatos, influyesen negativamente al comprobar que no se correspondía con lo esperado. Reconozco que la lectura es un tanto lenta, pero ese toque sarcástico y mordaz, con constantes notas de ironía logra despertar la atención del lector, basándose en los aspectos propios del género gótico para presentarnos situaciones burlonas. De igual modo esa crítica que se percibe de las palabras de Irving en relación a esa sociedad puritana e inflexible donde en realidad prevalece el egoísmo y la rivalidad, predominan entre sus páginas. 


     La naturaleza también es protagonista indiscutible en ambos relatos. No escatima en ser prolijo en sus descripciones, logrando ubicarnos contextualmente de forma sutil y maestra en donde trascurre la ficción. De este modo resulta indiscutible vínculo y nexo entre lo real y lo irreal o sobrenatural, entre los sucesos acaecidos y la magia del misterio y lo imposible. 


     Este libro resulta opción ideal para conocer a este brillante y peculiar autor, del que se ha llegado a realizar comparaciones con otros grandes como  Mark Twain y Edgar Allan Poe entre otros, resultando igualmente interesante compartir contextualmente su momento histórico.


“(…) todo esto no eran más que terrores de la noche, fantasmas del espíritu que se pasean por la oscuridad y, aunque había visto numerosos espectros en su vida y había sido asediado por Satán en sus solitarios paseos bajo formas diversas, el día acababa siempre con todos estos males.”


3,5/5

sábado, 6 de mayo de 2017

ESPECIAL JANE AUSTEN




   
     En esta ocasión deseaba realizar una entrada diferente, así que me decanté por dedicársela a una de mis autoras favoritas de todos los tiempos, no podía ser otra que Jane Austen. Este año se cumple el bicentenario de su muerte, por ello quería brindarle un breve especial y llevar así a cabo mi particular homenaje a esta célebre novelista.


    
     Jane nace el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire (Inglaterra), convirtiéndose en la séptima hija del reverendo anglicano protestante de la localidad. Ella y su hermana mayor, Cassandra, eran las únicas chicas, lo que influyó en el hecho de que crecieran más unidas y una se convirtiera en la confidente de la otra. Aunque su padre se dedicó personalmente de educarlas, Jane y su hermana también asistieron a un internado. Su pasión por la lectura tiene origen en la extensa biblioteca que el reverendo poseía y que reunía títulos de autores como Henry Fielding, Samuel Richardson y Frances Burney, de la cual Jane tomó una frase para titular una de sus obras más famosas, “Orgullo y prejuicio”.

     En 1801 la familia se muda a Bath, lugar que no era del agrado de Jane. No fue hasta 1806, tras la muerte de su padre, cuando se mudan a Southampton, cerca de la base marina de Portsmouth, pudiendo así mantener un contacto más inmediato con varios de sus hermanos que servían en la marina y que con el tiempo llegaron a tomar posesión del cargo de almirantes. Tres años después se trasladan a Chawton, pero a pesar de encontrarse en el mismo estado donde pasó su niñez, Jane no se sentía cómoda ya que no disponía de toda la privacidad que deseaba surgiendo de este hecho la famosa anécdota de su puerta “chirriante”, la cual solicitó que no fuese reparada para que esta le avisase de las posibles visitas y tuviese tiempo de esconder el manuscrito en el que estuviese trabajando en ese momento. En 1816 comienza a encontrarse mal y un año después es trasladada a Winchester para que pueda asistirla un médico, lugar donde fallece a la edad de 41 años. Aun hoy se desconoce cuál fue la causa exacta de su muerte, siendo considerada por algunos una posible tuberculosis, la enfermedad de Addison, lupus o cáncer. La catedral de Winchester es donde se encuentra enterrada, lugar donde podemos leer esta única frase en su epitafio: "Abrió su boca con sabiduría y en su lengua reside la ley de la bondad". Su última residencia, en Chawton, es en la actualidad el museo de obligada visita y peregrinación para todos los seguidores de la autora. 

      Respecto a su vida sentimental, conocemos que a pesar de haber tenido a varios pretendiente, nunca llegó a vivir el amor tal y como nos lo mostraba en sus obras. Solo destaca su primer pretendiente juvenil y pariente irlandés de una amiga, Thomas Lefroy, con el que no llegó a contraer matrimonio puesto que él no podía permitírselo por motivos económicos. Años después aceptaría a un amigo de la familia, Harris Bigg-Withe, pero tras considerar su propuesta acabó rechazándolo. 



       
     Mientras todas actuaban siguiendo los mismos patrones y dentro de los convencionalismos de la época, Jane destacaba por ser diferente. Depositando un poco de ella en todas sus obras y en sus protagonistas femeninos, comprobamos la complejidad que muestran estos personajes tan desafiantes e independientes, rompiendo moldes como su propia creadora. Por todo ello es considerada una de las primeras escritoras feministas.

     Lo que comenzó como una afición familiar, escribiendo solo para representaciones teatrales íntimas, derivó en todo un legado que perdura hasta nuestros días. De hecho en “Mansfield Park” tienen lugar representaciones de este carácter tal y como realizaba la familia Austen. Gracias a la profesión de sus hermanos, el gran conocimiento que poseía sobre el ejército es exhibido en “Orgullo y prejuicio”. Curiosamente, aunque sus publicaciones alcanzaron la fama y recibieron numerosas críticas, no fue hasta el siglo XIX cuando se le llegó a considerar una gran novelista. Mientras que otras famosas escritoras firmaban sus obras bajo seudónimos masculinos, ella se negaba a encubrir su condición femenina y llegó a rubricar algunas de sus publicaciones con un “By a lady”. Repletas de grandes diálogos, elegancia, ironía, sensibilidad romántica y una gran pasión por la naturaleza, Jane nos regala sus historias en un entorno cotidiano y con protagonistas reales. En la actualidad podemos seguir disfrutando de historias como:





"Sentido y sensibilidad"   
 Sus protagonistas las jóvenes hermanas Dashwood, quienes, desde caracteres contrapuestos, comparten el mismo afán por la búsqueda de la felicidad. Elinor, tranquila y paciente, confía en salvar con su discreción los obstáculos que impiden su relación con Edward Ferrars. Impetuosa y extravertida, Marianne, por el contrario, no duda en dejarse conquistar por el seductor Willoughby.











 "Orgullo y prejuicio"
Con la llegada del rico y apuesto Mr. Darcy a su región, las vidas de los Bennet y sus cinco hijas se vuelven del revés. El orgullo y la distancia social, la astucia y la hipocresía, los malentendidos y los juicios apresurados abocan a sus personajes al escándalo y al dolor, pero también a la comprensión, el conocimiento y el amor verdadero.












 "Mansfield Park"
Fanny Price es una niña todavía cuando sus tíos la acogen en su mansión de Mansfield Park, rescatándola de una vida de estrecheces y de necesidades. Allí, ante su mirada amedrentada, desfilará un mundo de ocio y de refinamiento en el que las inocentes diversiones alimentarán maquinaciones y estrategias de seducción. Ese mundo oculta una verdad peligrosa y sólo Fanny, desde su sumiso silencio, será capaz de atisbar sus consecuencias y amenazas.









 "Emma"
Cuando la joven Emma -hija soltera del rico y distinguido señor Woodhouse- pierde la compañía de su antigua institutriz, toma bajo su tutela a la humilde Harriet Smith. Su extracción humilde y su simpleza, además de su hermosura, hacen de ella una candidata perfecta para que Emma pueda entregarse a su ocupación favorita: arreglar la vida de los demás. Sus afanes para que Harriet haga un matrimonio ventajoso y su personalidad manipuladora sufrirán, sin embargo, distintos reveses antes de alcanzar un final inesperado y feliz.










"La abadía de Northanger"
Irónico y divertido retrato de la sociedad inglesa de la época. Catherine Morland es una muchacha "tan corriente como la que más": ni por su espíritu ni por su condición social está llamada a ser una heroína novelesca... y, sin embargo, las novelas son su debilidad. La realidad le revelará al fin un mundo acaso más absurdo y angustioso que el imaginado por la peor de sus fantasías.











 "Persuasión"
Narra la historia de una mujer en su madurez, una mujer sensible, paciente y menospreciada, que, años después de haber rechazado, persuadida por un mal consejo, al hombre que amaba, ve cómo este reaparece en su vida, rico y honorable pero aún despechado. Una mujer, en suma, que quizá por primera vez en la historia de la novela debe luchar para que el amor le conceda una segunda oportunidad.






 
    Tanto sus creaciones como su propia vida han sido adaptadas a la pequeña y gran pantalla. Aún continúan inspirando y haciendo las delicias tanto de sus seguidores como de todos aquellos lectores que cada día descubren algunas de sus obras, porque como decía Jane: “Al final estoy convencida de que no hay una diversión mayor que leer. ¡Qué pronto se cansa uno de cualquier cosa excepto de los libros!”.


     ¿Habéis leído alguna de sus obras? ¿Cuál es vuestra favorita? ¿Qué adaptación os gusta más?